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Delante estoy de una frontera blanca mi corazón poco a poco se acelera, me caen gotas de sudor como una vela de cera, de repente mi mente pura se apalanca.
Una parte de mi cuerpo me arranca, mi cerebro empieza una nueva era, aguardando a que finalice la espera esa dura espera que no avanza.
El humo de la sal niebla mi visión, los colores parpadean sin cesar, empiezo a tener una alucinación,
la cabeza lentamente empieza a pesar, no puedo tomar una sola decisión y ahora deseando volver a empezar.
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