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Este soneto lo voy a dedicar a aquellas personas, almas gemelas, que sienten grandísimas cosas bellas como la tormenta que se levantará.
Se iniciará una nueva relación, la que de la catarsis va seguida, pero a veces en gran crisis termina y ella se convierte en una explosión
de rabia y dolor, lágrimas y perdón. Es un sentimiento. Así es el ser, pero eso, del amor no es intención.
En realidad sin amor no hay vida, solo hay muerte, por eso el amor existe. Esto no es un chiste, y yo le hago acogida.
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