Número 3 / 2009
Copyright Departamento de Lengua y Literatura IES Mar Menor
Dirección: San Javier, Murcia
/ Concretamente extraordinario
La cadena maldita

 

Patricia Fernández Ferrer, 4º A

 

Vivía en una ciudad un hombre tan rico que hasta a sus sirvientes les sobraba el dinero. Era muy feliz y estaba casado con una bella mujer. Pero un día, ella cayó enferma y ningún médico del planeta sabía curarla porque no conocían la enfermedad que tenía. El hombre estaba muy triste y no tenía esperanza, pero escuchó por los alrededores que un anciano poseía un remedio mágico que curaba cualquier tipo de mal. Tan deprisa como pudo, se encaminó hacia aquel lugar donde le habían indicado; una casa alejada en un campo solitario. El hombre rico tocó la puerta y le abrió un anciano con unas pintas horribles y una barba de por lo menos varios meses. Él se sentó y le contó su historia. El supuesto hechicero le dio un brebaje y le dijo:
 

-Toma también esta cadena y podrás curar a cualquier familiar tuyo, pero si la cadena se pone roja no podrás darle el brebaje porque significará que el alma de esa persona pertenece a la muerte y, en ese caso, la consecuencia será terrible.
 

El hombre asintió y se fue a su casa. Curó a su esposa y siguió su vida normal. Tuvo dos hijos y una hija preciosa. Entonces, una terrible mañana, su hija cayó enferma y su padre se dispuso a curarla pero palideció de terror cuando la cadena se puso roja. El padre, muy nervioso, no iba a dejar morir a su hija. Por eso, le dio el brebaje y ella se curó. Acto seguido, escondió la cadena. Meses después, el hombre entró en la habitación de su casa y encontró al hechicero. Este se puso muy inquieto e intentó huir, pero el hechicero lo pilló y se lo llevó a su casa. Cuando entraron en ella, el hechicero mostró al hombre una serie de bolas luminosas y le dijo:
 

-Estas bolas que penden de un hilo son las vidas de tu familia. Si estas bolas caen, que están a punto de hacerlo ya que poco a poco el hilo se afloja, tu familia morirá. Pero eso es solo culpa tuya, porque al curar a tu hija pusiste sus almas a mi disposición y sin opción de arrebatármelas.
 

Entonces el hombre vio que los hilos se aflojaban e intentó cogerlos. Pero al ser muchos, todas las bolas se cayeron y toda su familia se murió. A consecuencia de eso, el hechicero hizo inmortal al hombre para que se lamentara toda su vida.
 

Hoy en día, la gente dice que todas las noches intenta subir al acantilado y se tira a las profundas aguas para quitarse la vida. Pero siempre falla y con cara decepción vuelve a su mansión y se mete en la cama.

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