Número 3 / 2009

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Número 3

EX PRESIÓN

Querida gramática

Contar con lo abstracto

Narraciones con sentido

Concretamente extraordinario

Narraciones extraordinarias

Paso a paso

Instrucciones singulares

Me acuerdo de...

Suplementos memorables

Contigo a diario

Morfología rimada

Te llaman pasado

El tiempo en un verbo

Contigo, vivir

Letras vivas

Caligramas

A primera vista

Copyright Departamento de Lengua y Literatura IES Mar Menor
Dirección: San Javier, Murcia

/ Concretamente extraordinario

 

 

 

El emperador

 

Rafael Sáez Rodríguez, 4ºA

En la China antigua existió un emperador llamado Yiao-Ping. Este era un gran admirador de las costumbres y tradiciones ancestrales taoístas. El hombre perdió a su mujer veinte años atrás y desde entonces tuvo una vida de celibato y adoración a los espíritus. El único defecto del hombre era que su hijo murió un año antes de que este se casara y acabó sin descendencia y, temiendo un problema sucesorio, los monjes decidieron buscar a una mujer que se pareciera a la emperatriz.

Tres meses más tarde llegó la mujer a la corte como Geisha, la joven era bella y de ojos verdes y rostro parecido al de la emperatriz. Pero había un defecto, cada vez que esta se casaba, su marido moría al día siguiente. Al llegar a la corte el emperador empezó a tartamudear y dijo:

-¿Tú no habías muerto?

La joven dijo:

-La gente vive en el No Ser, cuando yo me junté con el Ser los ancestros me concedieron la reencarnación en este cuerpo para así acabar tu legado con descendencia. Es deseo de los ancestros y orden del Tao que renueves tus votos y me concedas un hijo varón.

La mismísima tarde de ese día el sumo sacerdote taoísta los unió y esa noche hicieron el amor. Al día siguiente el emperador apareció asesinado y se le cedió la regencia al sumo sacerdote taoísta. Al conocer el engaño, el espíritu del emperador se vengó y nueve meses más tarde vino al mundo el hijo del emperador que nació con sexo femenino. Así comenzó una guerra entre el hermano del emperador y el clero taoísta que defendía la soberanía de Shiu-Wei, la hija del emperador. Pero la venganza del emperador no terminó aquí. Debido a los espíritus, estos le concedieron la reencarnación como guardia real de Shiu-Wei. Dos años más tarde el hermano del emperador murió y entonces se aceptó la soberanía de Shiu-Wei que empezó una guerra contra la reencarnación de su padre, quien había reunido poder por China. Un año después el emperador irrumpió en palacio y acabó él mismo con la vida de Shiu-Wei. Al ver que había matado a su hija y por tanto a la familia real de China dijo:

-Acabo de mancillar el honor de la familia imperial.

Dicho esto hizo a su segundo al mando su sucesor y se hizo el Hara-Kiri para restablecer el honor de la familia imperial.

El nuevo emperador creó una capilla donde hizo una recopilación de grabados con los escritos que dejaron el emperador y su reencarnación al darse cuenta que el emperador era el hombre que derrocó a Shiu-Wei.

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