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Bueno, empezaré esta
historia presentándome, me llamo Sara, o al menos es lo que decía mi
padre, ya que cuando no estaba “cogiendo cosas prestadas sin permiso
indefinidamente” paseaba por las calles para ver posibles objetivos, y
me encontraba con que detrás tenía una enorme masa de gente que venía
hacia mí corriendo y gritando ¡ladronzuela! ¡Ya veras cuando te pille!
Decía casi siempre alguno, a lo que yo me decía a mí misma, si todo lo
que hago y sé, es por mi padre, no sé que tiene de malo que un padre enseñe
la profesión a su hija, además lo que cogíamos era lo justo para no
morir de hambre y aburrimiento, esta profesión es mas vieja que ellos,
¡ella estaba primero y tiene derecho a seguir existiendo! Ya que si no
hubiese existido la profesión de mi padre, nosotros, y miles de
personas habríamos muerto, por eso mi padre quiso solucionar el tema de
una vez, para no robar más en lo que queda de vida ya que cada vez los
comerciantes protegían mejor sus negocios. Hace un mes fuimos
disfrazados de turistas por la calle (para que no nos reconociesen y
persiguieran por todo el pueblo como otras veces que salíamos a la luz
del día), entrando en cada uno de los comercios para “inspeccionar el
terreno” según mi padre (pero que en realidad estábamos inspeccionando los
sistemas de seguridad), de vez en cuando mi padre me decía que apuntase
tal o cual cosa en una pequeña libreta que yo llevaba siempre conmigo,
en donde iba apuntando el lugar, los sistemas de seguridad y la hora de
cierre (pero todo esto se sabía sin entrar en las tiendas ya que
siempre lo ponen en unos letreritos para informar al cliente o ladrón
del horario y la marca de alarma que tiene el dueño del comercio
(supongo que lo hará por presumir), sigo sin comprender por qué quieren
los clientes saber cosas del sistema de seguridad del local, pero mi
padre siempre dice que un buen ladrón siempre entra en el sitio donde
va a robar (cosa que también hace el cliente y en ocasiones un
empleado), terminamos cinco minutos después de entrar en la primera
tienda (en total “inspeccionamos” unas siete tiendas), mi padre decía
que son ocho (me da igual, como soy yo la que apunta…, además, así le
ahorro trabajo a sus neuronas) y nos fuimos a casa a trazar un plan
(aunque eso lo hizo él porque yo no sabía dibujar), cenamos lo que
habíamos robado en algunas tiendas mientras “inspeccionábamos” y me fui
a la cama mientras mi padre trazaba ese plan. A la mañana siguiente mi
padre decía saber cómo dar el golpe (no sé lo que quiere decir con eso
ya que él no ha ganado una pelea en su vida, pero en fin), después de
haber dibujado el plan, miro el plan y entiendo por qué no sé dibujar,
de tal palo tal astilla, mi padre solo necesitaba las herramientas
adecuadas y como decía él “valor y al toro”, eso era fácil de decir
pero tratándose de un ladrón la cosa cambia. Hace tres días que
conseguimos las herramientas y como mi padre ya ha encontrado su valor
(que supongo que se le había perdido) y dice esta noche que vamos a
actuar (cosa que veo yo muy difícil porque no sé nada de teatro). Mi
padre me dijo que íbamos a robar en un sitio llamado churrería Bartolo,
que estaba justo en medio de la plaza del ayuntamiento (digo “estaba”
porque cuando llegamos a la plaza del ayuntamiento, mi padre se dio
cuenta de que era un remolque). El caso es que al final no conseguimos
“dar el golpe”, pero mi padre al final consiguió convencer al dueño del
puesto de churros de que le dejase trabajar allí, además de ganar ahora
un sueldo fijo al mes, el dueño le dijo que todos los churros que no se
vendiesen en el día se los podía quedar. Pero mi padre es una persona
muy arraigada a las costumbres, y como además hemos conseguido ahorrar
un poco de dinero me dice no sé qué de ir a “visitar” el museo Louvre
en París, porque dice que tiene muchas ganas de ver el cuadro La Mona
Lisa de un pintor italiano llamado Leonardo da Vinci para luego poder
verlo todos los días en casa (supongo que se referirá a hacerle una
foto, porque de verdad no creo que vayamos a tener éxito sí
intentásemos robar el cuadro, además nunca hemos temido éxito en ningún
robo, y como dice mi padre: si siempre ha sido todo de una manera, ¿por
qué tiene que cambiar ahora?).
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