Número 3 / 2009
Copyright Departamento de Lengua y Literatura IES Mar Menor
Dirección: San Javier, Murcia
/ Concretamente extraordinario
Los dos medallones

 

Lydia Ruiz Albaladejo, 4º A


 

Érase una vez, hace ya varios siglos en una época muy lejana sucedió la historia que hoy os voy a contar. En esta época el mundo estaba sometido, controlado por una serie de influencias muy diferentes a las actuales. Por el aire no circulaban ondas de radio, ondas microondas, telefónicas o cualquier vibración de ese tipo, por el aire viajaba la magia, una magia que se podía ver, se podía oler e incluso se podía sentir. La magia no era inagotable, necesitaba ser renovaba en los manantiales de la montaña cristalina, llamada así porque estaba prácticamente atravesada por los ríos. Esta montaña era el lugar donde la magia se limpiaba de todo pensamiento maligno, de todo fin malvado con el cual podía haber sido utilizada, los manantiales de la montaña cristalina eran la cuna del nacimiento de la magia en su estado puro. La magia bien utilizada podía durar multitud de años, por el contrario mal utilizada pese a ser renovaba, duraba menos debido a que la oscuridad que contenía la consumía poco a poco durante el tiempo que tardaba en ser renovaba.
 

En un principio todo funcionaba correctamente, no había ningún problema, personas y magia convivían en armonía sin someterse uno a los dominios del otro, pues la magia por raro que parezca tenía alma propia. Pero como siempre en toda historia hay una parte mala. En este caso lo que sucedió fue caótico, desastroso, la magia comenzó a desaparecer, pues la gente no la dejaba renovarse y con el paso del tiempo empezó a borrarse su existencia sobre la tierra. Nada era lo mismo, no se respiraba el mismo ambiente, la misma alegría en el mundo, pero nadie sabía explicar por qué, solo los más ancianos podían contar breves historias sobre un mundo en el cual la magia se podía ver, se podía oler e incluso se podía sentir.
 

Esta historia comienza aquí, justo en el momento en el cual la cabaña de las afueras del pueblo que solía estar normalmente en silencio, hoy, sufría un gran ajetreo en su interior, pues por fin el tan esperado y deseado niño de la familia Hereng iba a nacer, la espera fue dura para el padre, pero más dolorosa para la madre, quien pese a sus 35 años estaba dando a luz a un precioso niño, o eso creía. Pese a la primera decepción del padre al saber que fue una niña, la pequeña fue acogida con mucho cariño en la familia, y su padre la quería más que nadie en el mundo. La niña se llamó Ania, que significaba esperanza en el antiguo idioma mágico. Ania creció rodeada de historias increíbles, extrañas, pero preciosas, pues su abuelo había visto los últimos días de un mundo con magia, y pese a los mosqueos que cogían los padres de la pequeña con él al contarle estas historias, nunca dejaba de contárselas en voz bajita y con tono misterioso cada vez que la niña se lo suplicaba. Ania creció y se hizo toda una mujer, su abuelo murió y su muerte fue muy dolorosa para la familia, sobre todo para Ania la cual le había cogido mucho cariño, nadie volvió a entrar en su cuarto, y junto con la muerte del abuelo cayeron sobre la familia una serie de catastróficos sucesos. La madre de Ania, Rosalín, enfermó gravemente y su padre estaba ya demasiado viejo para trabajar, por lo que la jovencita tuvo que dejar sus clases y ponerse a trabajar en el mercadillo del pueblo, Ania nunca recriminó a sus padres por tener que trabajar, pues el trabajo en el mercado no le desagradaba del todo es más, le gustaba, pues allí conocía nueva gente todos los días.
 

Pero sus esfuerzos parecían hacerse en vano pues por más que Ania trabajaba el dinero que ganaba no era suficiente para poder mantener a su familia y comprar las medicinas de su madre. Un día, cansada de la larga jornada de trabajo decidió irse a dormir. Las luces del pasillo estaban apagadas y Ania se equivocó de habitación y entró en el cuarto de su abuelo, al darse cuenta los ojos se le llenaron de lagrimas, ese olor extraño pero a la vez tan agradable que le recordaba a su abuelo inundó su mente de pensamiento aparentemente ya olvidados , Ania no pudo evitar romper a llorar, se echó las manos a la cara para enjugarse las lágrimas y llamó en silenció a su abuelo, de repente como si la ventana hubiera estado abierta un pequeño sobre que había en la mesa cayó a los pies de la muchacha, ésta no se dio cuenta hasta que se quitó las manos de la cara, en el sobre había algo escrito con letra temblorosa, concretamente estaba escrito su nombre y la caligrafía era sin duda la caligrafía de su abuelo. Leyó detenidamente la parte delantera del sobre y pudo leer “Para Ania, ábrelo cuando cumplas 17”. Ya había cumplido 17, concretamente el día anterior, lo que pasa es que no lo celebró, pues su familia no estaba para fiestas. Con cuidado y miedo abrió lentamente la carta, sabía que siendo de su abuelo el sobre no iba a contener nada normal, pues recordaba los regalos de él y siempre habían sido muy extraños, esta vez el sobre contenía dos cosas: un paquetito que ponía “no abrir hasta leer la carta” y la carta, la chica decidió leer la carta tal como estaba indicado, antes de abrir el sobre, así se dispuso a leer:
    

Querida Ania: si estás leyendo esta carta es porque ya tienes 17 , qué pena no poder verte, seguro que estás preciosa y los chicos del pueblo se mueren por ti, pero bueno eso no es lo que importa ahora, te escribo esta carta porque con ella te entrego mi más valioso bien, has de saber que las historias que te conté pese a no ser creídas por nadie eran ciertas y que yo fui en mi época un druida, idéntico a aquellos que aparecían en mis historias, mi deber se había convertido en mantener la magia del bosque pura, para evitar que la poca que quedaba ya en el mundo terminase de desparecer. Lo conseguí, pues el bosque del pueblo cogió fama de peligroso y tenebroso y nadie entró más en él, por eso está hoy en día rebosante de magia oculta deseosa de ser liberada por aquel que lo desee, esa magia solo debe ser liberada por aquel que posea el medallón verde que es el único medio que permite conservar la magia del bosque en estado puro. Si mamá ha enfermado y papá ha dejado de trabajar por su vejez debes darte prisa, ha llegado la hora, porque como habrás notado parece que la familia está gafada, lo que sucede es que el escudo que os protegía ha caído y pronto vendrán a buscarte Ania, porque aunque no lo sabes, tú eres la única persona que puedes devolver al mundo su estabilidad para evitar que la poca vida mágica que hay en el mundo muera. Corre, date prisa y prepárate para partir, coge el medallón y dile a papá y mamá que ha llegado la hora de que el sol vuelva a lucir con fuerza, ellos lo entenderán, diles que se marchen a casa de la dueña del puesto de mercado en el que trabajas, pues no es una casualidad que precisamente fuera ella la persona que te diera trabajo, acompáñales; si todo sale bien, el hijo de tu jefa, Ink, deberá marcharse contigo, pues su abuela era la dríade de la laguna estrellada y juntos trabajamos para mantener el bosque y la laguna a salvo, ella le habrá entregado a Ink al igual que yo te lo entrego a ti, su medallón, el medallón azul, juntos deberéis partir hacia la montaña cristalina y hablar con el golem de hielo para contarle la situación, deberéis decirles que sois los nietos de Arek e Irma, dejadle pensar, es un poco lento y no os asustéis ante su reacción, enseguida os conocerá, cuando esto suceda contarle vuestro viaje sin pérdida de detalle y entregarle los medallones, al entregárselos la magia estará a salvo y vuestra misión habrá concluido, llevad cuidado, pues parece más sencilla de lo que en realidad es, Ink te contará el resto.
 

Buena suerte pequeña.
 

Ania levantó los ojos del papel insólita, es verdad que su abuelo le contaba historias fantásticas de pequeña y que había llegado a creérsela, pero ahora era una mujercita y esas historias parecían absurdas, parecían historias típicas de la edad media, de mundos fantásticos y con hadas, pero ella vivía en el siglo XVII, y las hadas no existían, cierto es que su pueblo parecía el pueblecito de un cuento de hadas, y que el bosque verdaderamente parecía encantado, también es cierto que su nombre y el nombre de Ink eran muy raros al igual que los nombres que aparecían en la carta, Arek e Irma, si su abuelo se llama Jeremy por qué ahora se llama Arek y resulta que es un druida del bosque que tiene un medallón verde que controla la magia, definitivamente a su abuelo se le había ido la pinza en sus últimos días de vida. Ania abrió el paquete y vio que contenía un medallón verde, todo esto era superior a ella, no podía ser cierto, se tumbó en el suelo y dejó la mente en blanco, al rato se dio cuenta de que la carta mencionaba a sus padres, si sus padres sabrían algo de esta historia, broma o lo que fuese se lo contarían. Decidida entró en el cuarto de sus padres y se quedó sorprendida al ver lo que vio, sus padres estaban haciendo las maletas, parecía que tenían prisa, no podía ser, ¿se marchaban a casa de su jefa?, no, no, no, esto era demasiado, verdaderamente va a existir la magia y los druidas y un golem de hielo en la montaña cristalina. Ania asustada pidió respuestas a sus padres y ellos se lo contaron todo, al final acabó creyéndose la historia porque atando cabos las cosas coincidían, pero eso de que el destino del mundo mágico estaba en sus manos y las del hijo de su jefa no le parecía razonable.
 

Al cabo de unas horas se marcharon, ya estando Ania más tranquila tocaron a la puerta de la casa de su jefa y abrió el pequeño de la familia, Jack, apenas pasados tres segundos Stephani, la madre de Ink, salió a la puerta y los recibió muy cariñosamente, dentro de la casa Ink tenía la misma cara de asombro que Ania, no parecía razonable todo lo contado hasta ahora, Ink llevaba colgado del cuello el medallón azul, la verdad es que siempre lo había llevado del cuello pero nunca había sabido lo que verdaderamente era .
 

Sus padres estuvieron hablando durante varias horas en la cocina sobre si dejarlos marchar, si eran muy jóvenes para partir, si era una locura dejar a dos niños de apenas 17 años solos a la aventura, finalmente Ania cansada de oírlos discutir entró en la cocina y hablo por primera vez sobre lo que ella pensaba. -Si verdaderamente lo que decís es cierto y el destino de la magia del mudo depende de Ink y de mí ,tened claro que yo por mi parte sí estoy dispuesta a marcharme y poder solucionar este problema, además, mamá, si me marcho puede que por el camino encuentre a alguien que posea la cura de tu enfermedad, recuerda que le médico dijo que en el pueblo del norte se encuentra la verdadera medicina que te curará y que era muy costosa trasladarla hacia aquí, pero en este caso el norte es mi destino y puedo traerte la medicina.
 

-Pero, hija, no puedes marcharte sola. -No va sola, Rosalin, yo la acompañaré-dijo Ink que había estado escuchando toda la conversación- además le prometo que la traeré sana y salva.

 

Esto último no le sentó muy bien a Ania, pues ella sabía cuidarse sola y no necesitaba que nadie la vigilase, pero de todos modos no se iba a poner a discutir sobre una tontería así cuando se estaba tratando un tema tan delicado. Finalmente se decidió, pese al dolor de las madres, que los hijos partirían. Eran las 6 de la mañana cuando Ania e Ink decidieron partir, no avisaron a nadie, pues pensaron que era mejor así, y evitar las despedidas.
 

Ninguno estaba aseguro de si lo que estaban haciendo era lo correcto. Decidieron pues, partir hacia la montaña cristalina, por suerte la abuela de Ink le había dejado a este una mapa para poder llegar hasta la montaña, el mapa era muy raro pues no estaba formado por los condados y pueblos actuales, además estaba escrito en un idioma muy raro. Ink, que había recibido las instrucciones de su abuela sobre cómo utilizar el mapa, colocó su medallón sobre él y automáticamente el mapa cambió y empezó a dibujarse sobre él el mundo actual. Al terminar la transformación del mapa metió la mano en el bolsillo de Ania, la cual le pegó un manotazo y de manera instintiva, Ink exasperado le dijo que solamente quería coger el medallón y que no iba a hacerle nada. Ania pidió disculpas y le entregó su medallón, Ink lo colocó sobre el mapa y automáticamente se dibujo una ruta de color verde en él, Ania se quedó boquiabierta, todo esto parecía un sueño, por el contrario Ink aunque también estaba sorprendido trató de disimularlo, le devolvió el medallón a Ania, le dijo que se lo pusiera como collar pues iría más segura con él en el cuello que en el bolsillo.
 

Ink parecía saber muchas más cosas que ella, la verdad es que era un chico muy raro, nunca había ido a las clases y no se le veía mucho por el pueblo. Simplemente lo conocía de haberlo visto con su madre alguna vez en el puesto del mercado, Ink era todo lo opuesto a Ania tanto física como psicológicamente, él era rubio y con los ojos verdes, ella era morena y de ojos negros, con el paso del tiempo y los días en el viaje Ania se dio cuenta de que Ink era muy lanzado a la hora de decidir ante situaciones complicadas para una persona normal, pero luego en situaciones de la vida cotidiana se quedaba parado. Formaban un equipo en el cual Ania era la cabeza y la sensatez e Ink el motor y la decisión, pasaron numerosos obstáculos y se enfrentaros a criaturas que ni os imagináis. Al llegar al bosque, la mirada de Ania pareció cambiar, Ink se dio cuenta en seguida, pero no le dio importancia, el medallón que la chica llevaba en el cuello brillaba con más fuerza que nunca y Ania se comportaba de una forma extraña , reaccionaba de manera más instintiva, no era ella misma, era como si sus sentimientos y emociones la controlasen, en ese lugar había algo raro que por alguna razón afectaba a Ania. Una noche mientras dormían en el suelo Ink pudo ver cómo Ania se levantaba, su medallón brillaba mas fuerte que nunca y ella caminaba con los ojos cerrados en dirección al lago y parecía que iba a meterse dentro, a ink le dio un vuelco el corazón, se acordó de que le la carta que le había dejado su abuela decía estrictamente que Ania no debía meterse en el lago con el medallón, pues despertaría la magia que hay en su interior y con ello una serie de criaturas que llevaban dormidas muchos años. Ink corrió a detenerla, pero cuando lo hizo Ania ya había tocado con el pie el agua, la chica se despertó inmediatamente, pues Ink había tirado de ella hacia atrás y se había golpeado con el suelo. El chico retrocedió para ver cómo se encontraba y se calmó al ver que ella estaba bien, nunca se hubiese perdonado que le pasara algo a Ania pues le había cogido un cariño especial y verdaderamente le agradaba estar con ella, pero ahora se temía lo peor, Ania había tocado el agua y llevaba el medallón. Pasaron unos minutos y no pasó nada, la chica ya recuperada preguntó a Ink qué sucedía, este le contó la advertencia de la carta y los dos esperaron, no pasó mucho tiempo cuando salió del agua una serpiente de unos 50cm que fue agrandándose y aumentado de tamaño hasta alcanzar los 4 metros, las serpiente era muy hermosa y sus ojo verdes eran del mismo color del medallón de Ania. La chica quedó hipnotizada y comenzó a acercarse hacia la serpiente, Ink la cogió de la mano para retenerla pero Ania no reaccionó y consiguió soltarse, se acercó a un palmo de la serpiente y levantó la mano para tocarla pero Ink grito: - ¡Ania, no!- pero fue inútil la serpiente se volvió hacia Ink con cara de asco y escupió una especie de baba pegajosa que le retuvo pegado al suelo, no sabía qué hacer, estaban perdidos, si Ania se acercaba más a la serpiente ésta se la comería, todo el esfuerzo hecho hasta ahora, todo el camino y todas la calamidades pasadas en él, todas las criaturas personas y contratiempos que les habían perseguido habían sido realizados en vano pues ahora iban a morir por una serpiente enorme cuyos ojos verdes hipnotizaban a Ania, parecía absurdo. Sacó fuerzas de donde no las tenía para despegarse de aquella pasta viscosa pero no lo consiguió, vislumbraba ya la muerte de Ania, pues la serpiente había empezado a tragarse sus piernas cuando recordó una frase que le dijo su abuela, “Recuerda, Ink, cuando necesites ayuda llámame a través de este medallón y una respuesta acudirá a ti”, instintivamente Ink llamó a su abuela a través del medallón pero no sucedió nada, nada que él pudiera apreciar a simple vista, en seguida se dio cuenta sin saber cómo que la masa viscosa empezaba a desaparecer, finalmente consiguió soltarse y armado de todo su valor se lanzó contra la serpiente la cuál desprevenida no le vio llegar y cayó al lago escupiendo a Ania. Rápidamente Ink la cogió y huyó de ese lugar, la serpiente no les podría seguir pues era acuática y necesitaba el agua para poder vivir.
 

Esa noche Ink corrió hasta más no poder, corrió tanto que consiguió llegar a los límites del bosque que pretendían alcanzar a la mañana siguiente, en los límites del bosque encontró una pequeña cabaña abandonada en la cual decidió descansar. Por la mañana Ania no recordaba nada e Ink estaba agotado y no despertó. Pasaron tres días y Ania preocupada no sabía qué hacer. Se dio cuenta de que había un poblado cerca de la cabaña y decidió acercarse, al caminar se dio cuenta de que estaban prácticamente a las faldas de la montaña cristalina, estos últimos días había habido mucha niebla y no se había podido fijar en el paisaje, por eso no la había visto. Al llegar al pueblo consiguió reunir medicinas para su madre pues se acordó de ella, también compró un poco de verdura para hacer una sopa caliente pues ya llevaban mucho tiempo comiendo a base de pan duro y frutas del bosque. Pasaron varios días e Ink se recuperó, comenzaron su camino hacia la cueva del golem de hielo, tal como les indicaba el mapa, tardaron varios días en encontrarla pero finalmente consiguieron su propósito, no sabemos lo que pasó en la montaña, pero Ania e Ink consiguieron restaurar la magia en el mundo y volver sanos y salvos a su pueblo.
 

Actualmente se han encontrado en unas excavaciones arqueológicas a la entrada de una cueva dos medallones, uno azul y otro verde que comenzaron a brillar al tocarlos un excavador sin guantes…

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