Número 3 / 2009
Copyright Departamento de Lengua y Literatura IES Mar Menor
Dirección: San Javier, Murcia
/ Concretamente extraordinario
Las gafas de sol

 

Laura Soria Nicolás, 4º A

 

     Hace unos años una fábrica de gafas decidió hacer unas gafas de sol especiales, estarían hechas de plata y oro, mezclados con productos químicos y mucha brujería. Todo junto le daría a las gafas sus poderes.
     Cuando comenzaron a hacer las gafas, en secreto, decidieron hacer solo tres para que fueran casi únicas y poder usarlas sin que nadie supiera su poder. Así lo hicieron, cada uno de los dueños de la fábrica se llevó unas gafas. Peter, uno de ellos, fue el primero en usarlas y al comprobar todas las posibilidades de hacer el bien y el mal con ellas se coló en la casa de los otros dos dueños y les robó las gafas.
     Ahora con las tres gafas en su poder, dudó entre venderlas, opción que descartó al instante porque las gafas creaban ambición en quien las poseía, o destruir dos de ellas y quedarse solo con unas, para que fueran únicas, para tener todo el poder. Y así hizo. Se fue a un campo a las afueras de la cuidad donde vivía, Londres, y con un martillo destrozó dos de las gafas sobre una piedra, las gafas quedaron hechas trozos, los cuales enterró para no dejar rastro. Y volvió a casa. Ya en su casa, más tranquilo pero no con menos ambición, decidió poner en uso sus gafas, se las puso y comenzó a recorrer su casa.
     Empezó por inspeccionar el salón, podía ver cada rincón a la perfección, dentro de los sillones, veía el interior de la chimenea y los objetos de valor brillaban al verlos con las gafas. Miraba dos cuadros, uno de más valor y otro de menos, el de mayor valor brillaba como un diamante. Siguió por la cocina, pudo ver cada objeto con detenimiento y con detalle, el que más le llamó la atención fue el frigorífico, del cual pese a ser de un metal muy grueso podía ver el interior y todo su contenido. Sorprendido por este hecho se dirigió muy rápido a su despacho, donde tenía una caja fuerte con dinero. Al llegar buscó rápidamente con la mirada la caja fuerte y para su sorpresa, pudo ver todo el contenido de la misma.
     En ese momento y con la ambición que las gafas le imponían comenzó a pensar en robos, en atracos a casas, a comercios y a personas. Pensó en que podía ver cualquier objeto de valor que alguien llevara por la calle, en una cartera, maletín, en un coche,...
     Aturdido por una nube de pensamientos decidió irse a dormir, pues ya era tarde. Se quitó las gafas y se durmió. Al día siguiente tuvo la impresión de haberlo soñado todo pero se dio cuenta de que todo era verdad al ver las gafas en la mesilla. Entonces recordó todo aquello de robar, de atracar,...
     Y comenzó a pensar en que podría ayudar con ellas a la gente, para ellos se puso las gafas y salió a la calle. Ya en la calle miró a una chica que parecía triste, se fijó y pudo ver su interior, era negro, muy triste. En ese momento comprendió que las gafas tenían más poder que el de apreciar los objetos de valor, también se podían ver los sentimientos de las personas. Desde entonces comenzó a hacer el bien con las gafas, cuentan que sigue por las ciudades ayudando a la gente y que como el poder de las gafas va aumentando, hoy en día ya puede leer el pensamiento de las personas.


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