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Érase una vez hace unos años un niño y una niña que jugaban en un jardín en el que había un parque. El niño se llamaba Juan y la niña se llamaba Silvia. Un día se enfadaron porque Juan le escondió la muñeca a Silvia y no le quería decir dónde estaba, así que la niña se enfadó y fue llorando a decírselo a su madre. Esta llamó a Juan y le pidió que le diera la muñeca de su hija. Juan se la dio y después la madre le explicó que lo que tenían ellos dos era una amistad muy buena, por eso tenían que pedirse perdón y seguir siendo amigos porque la amistad es muy importante. Al día siguiente se reunieron los padres de Juan y Silvia. Los dos niños jugaban mientras los padres hablaban de lo ocurrido.
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