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Eran doce chicos que siempre jugaban al fútbol por las tardes. Eran muy buenos, pero les faltaba un portero. Buscaban chicos y les hacían pruebas, nadie era lo demasiado bueno para entrar en equipo. Hasta que apareció una chica. Era buenísima, pero nadie la quería, se burlaban de ella y ésta se sintió mal y se fue. Estaba en casa peloteando para descargar su furia por no ser un chico para que la dejaran jugar. El capitán del equipo se dio cuenta de que ella era su única oportunidad, así que fue a hablar con la chica para que entrara en el equipo pero ella rechazó la oferta porque estaba enfadada. A la semana siguiente se dio cuenta de que jugar al fútbol era su pasión y que sí quería entrar en el equipo. Fue a ver al capitán y entró en el equipo. Fueron los chicos más buenos del barrio.
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