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Érase una vez una mujer que estaba echando
agua a las plantas. Al rato pasó un príncipe con una capa azul, pelo
moreno, ojos verdes, guapo y con un caballo marrón muy limpio. La chica
se quedó mirando fijamente y de pronto se enamoró.
Sin pensárselo le siguió hasta llegar a
su castillo. Él se dio cuenta y le dijo:
- ¿Por qué me sigues?
- Porque me pareciste guapo. -Contestó ella.
Al príncipe le hizo gracia y la llevó a dar
una vuelta por el castillo, entonces se conocieron mejor y se enamoraron
los dos.
A los pocos días el príncipe le pidió
matrimonio y ella le dijo que sí. Desde ese momento fueron felices.
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