Número 3 / 2009
Copyright Departamento de Lengua y Literatura IES Mar Menor
Dirección: San Javier, Murcia
/ Contar con lo abstracto
Prohibición

 

Alba Bolarín Martínez, 1º C


     En un colegio hay muchas cosas determinantemente prohibidas. Está prohibido subirse a los árboles, hacer guerras de papel, dejar comida en los platos, escribir en la pizarra, hablar en clase, etc. Pero de esas normas hay una muy importante: NO SE PUEDE COMER, NI COMPRAR, NI MASTICAR CHICLE. El chicle es el peor enemigo de los profesores, si a uno le pillan haciendo una pompa o simplemente masticando el chicle arman un escándalo, hasta le pueden suspender.


     Por eso los niños inventaron formas para esconder los chicles… debajo del paladar o del pupitre y en otros sitios que se pueden imaginar. Detrás de una ventana había una espacie de escondite que ninguno de los profesores sabía, y ahí escondían los chicles hasta que un día los chicos se dieron cuenta de que había salido un árbol muy raro.
 

     Al día siguiente lo primero que hicieron fue ir a ver ese árbol. Solo medía un metro o así, luego fueron en el recreo y el árbol estaba más alto. Entonces un profesor se dio cuenta del árbol y llamó a unas personas para que lo investigaran. Cada vez crecía más, vinieron científicos y todo y no sabían de dónde venía. Solo los chicos de 1º sabían de qué era el árbol, que siguió creciendo hasta que casi tocaba las nubes. Los chicos pensaron: “cuando llueva no va a caer agua, van a caer chicles de todas clases y cuando se enteren los profesores van a llover castigos, broncas, etc.”
 

     Un día se puso a llover y efectivamente no caía agua, caían chicles. Entonces los profesores supieron de qué venía el árbol y castigaron a todos los chicos, pero a estos no les importó porque sabían que habían fabricado un árbol gigante de chicle.

- Anterior -- Siguiente -