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Érase una vez un genio que después de conceder los tres deseos al hombre que
lo encontró, se olvidó de decirle que le diera su lámpara y la perdió. Ahora
sí que tenía un problema, sin lámpara se convirtió en un humano y se tuvo
que ir a trabajar para poder vivir. Dirigía un anticuario. Un día, cuando estaba ordenando las antiguallas, vio una lámpara y sin darse cuenta… ¡puf!,
¡salió un genio!, ¡de su lámpara!, ¡sin frotarla! El antiguo genio le pidió
que le hiciera una lámpara nueva con sus iniciales y que después lo metiera
dentro y lo enviara lejos. Y así lo hizo, lo envió a las nubes, pero vino a
caer al mismo anticuario. Luego llegó un ladrón
a la tienda y se llevó las dos lámparas. Y así empieza una historia y yo
acabo esta.
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