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Una rana solitaria en un lago, desesperada y angustiada, se encontró en la orilla de este lago un pez dolorido y hambriento. La rana curó y dio de comer al pez, éste quedó muy agradecido y decidió invitar a su casa a la rana. La rana aceptó la invitación agradecida, pues ella no tenía casa. En el fondo del lago tenía el pez una casita amarilla, reluciente y limpia. Tenía dos habitaciones, un salón, un baño, una cocina y un jardín. El pez le dijo: -¿Quieres quedarte aquí a vivir conmigo? La rana se quedó sorprendida. Le contestó: -No me gustaría molestar. -No es molestia. Quédate, por favor.-Le dijo el pez. -Está bien, me quedaré y viviremos juntos.-Le contestó la rana. Un día el pez se fue de viaje a visitar a su familia y le escribió una carta a la rana:
28-01-2009
Querida rana: Estoy con mi familia en el Mar Mediterráneo. Hoy hemos
ido a ver el espectáculo
de las sirenas. Mi primo se ha quedado embobado con la sirena de color añil,
llamada Noel. A mí me gusta la de color amarillo llamada Coco. Hemos comido
en el restaurante “C oncha
Feliz” y estaba muy rica la comida.
Nos vemos pronto. Besos. PD: Volveré mañana al medio día.
Firmado: Pez
Así nacía la amistad.
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