Mi vida es diferente a la tuya ¡Ay, mi Dios! ¡Qué angustia más grande! Tú no lo sabes porque estás ahí leyendo amargas palabras de mí en tu casa, en tu sofá, quién sabe. Pero oye, la vida ha sido muy cruel, ¡bueno!, si yo me pusiera a contarlo, las malas pasadas que he pasado, aunque, admito, yo lo pasé bien. ¡Vaya vida tan negra me ha tocado! Madre mía... ¿Lloro?, ¿río? ¡Bendíceme! Mala suerte tengo, soy el blanco. Se me pegaron de un ave las plumas, caí por las escaleras otra vez; sí, mi vida es diferente a la tuya. |