Número 2 / 2008
/ Narraciones extraordinarias
Toby
José Ruiz Albaladejo, 2º B

TOBY

 

Toby nació en un pueblo de Castilla como un perro de caza. Era un perro de raza teckel que, para que lo entendáis, es un perro salchicha. Vivía en las tierras de su amo, que era un hombre basto y cruel a la vez, porque si Toby no cazaba nada lo mataría. Toby tenía que cazar porque si no le esperaba lo peor. Pero a Toby no le gustaba matar animales ¿por qué tenía que hacerlo?

Toby cada vez que pensaba eso se echaba a llorar. Un buen día Toby fue a pedir consejo a su madre que era una auténtica perra de caza.

Mamá, ¿cómo puedo cazar como tú para que el amo no me mate? Ayúdame, por favor, ayúdame.─Dijo Toby desesperado por el miedo.

─Hijo, eso es instinto, si no quieres cazar es muy difícil que aprendas obligado pero te ayudaré, ya que eres uno de mis hijos ─ Contestó su madre con un tono de voz sereno.

─¡Gracias, mamá! ─Dijo Toby, y esperó a que pasase el día siguiente.

Toby se levantó temprano, ya que su madre lo estaba despertando a lengüetazos. Era su oportunidad de cazar algún conejo antes de que su amo lo pusiese a prueba, estaba enfrente de una madriguera de conejo y su madre le explicó.

─Métete dentro de la madriguera y sigue ese olor fuerte, cuando veas un conejo no esperes que se te escape y cógelo, cuando lo hayas cogido sácalo y dáselo al amo. ─ Dijo su madre a Toby.

─Pero mamá, no puedo matar a los conejos ¡no puedo! ─Dijo Toby nervioso.

─Si no lo haces puede que te pase lo peor. ─ Contestó su madre llorando.

Toby se fue a dormir de lo angustiado que estaba a ver si a la mañana siguiente podía hacer algo.

Pero no, a la mañana siguiente su amo lo despertó cogiéndolo del cuello y dijo.

─Vamos a ver si vale para algo este pedazo de carne. ─ Dijo bastamente el hombre.

Toby, nervioso, no sabía qué hacer, pegó un ladrido para llamar a su madre y su madre le acompañó con su amo al lado, ¡el hombre llevaba una escopeta cargada en la espalda!

Su amo cogió una jaula que llevaba un conejo dentro y dijo con tono irónico:

─Mas vale que lo pilles a la primera, je je je je.

Soltó el conejo y corriendo Toby salió detrás de él. Estuvo a su lado, pero fue incapaz de pegarle un mordisco a ese pobre conejo. Su madre se puso nerviosa, el hombre se quitó la pistola de su espalda y se propuso disparar a Toby.

─¡No me sirves para nada, perro inútil! ─Dijo gritando.

Pero de repente su madre  se tiró a morder al hombre y falló el tiro.

─¡Corre!, Toby, y no mires hacia atrás. ─Dijo su madre mirándole a los ojos mientras le mordía la pata al hombre. El hombre apuntó a su madre y la mató, Toby corriendo y desesperado huyó sabiendo que ya no le quedaba nada, ya no tenía vuelta atrás, su madre estaba muerta, su único ser querido. Toby corriendo ya más de dos días seguía todavía sin rumbo, se propuso descansar dentro de una madriguera abandonada.

Al día siguiente le despertó un olfateo de dos perros que estaban intentando entrar a la madriguera ¡Iban a matar a Toby! Eran unos galgos altos y delgados y parecía que iban con un dueño. Toby se metió más  adentro de la madriguera porque tenía miedo.

─¡No me matéis! ─ Dijo Toby.

─No vamos a matarte, te vimos ahí, queremos que salgas para estar con nosotros ¡Sal, hombre, sal! ─ Dijeron los galgos.

Toby salió y se hizo muy amigo de los galgos y del dueño que era  muy bueno y no le gustaba matar a los animales. El dueño le dio un hogar a Toby con los galgos en sus tierras y vive feliz, pero todavía no se le ha olvidado lo que le hizo ese ser despreciable a su madre.

 

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