| Stalingrado Yo, un pescador del s. XX, con una vieja choza al oeste del río Mantos. Me gano la vida trabajando de soldadito, por no llamarlo trabajo de mierda... gano 35’05 $. Me llamo C. Brown, mis colegas de campaña me llaman “La Lupa” ¿Por qué? Averiguadlo... Estoy en el punto de mira del teniente, el muy “capullo” sin perdón me ha enviado a Stalingrado, o mejor conocido como el “aguijo nazi”. Destruirlo mi misión es, ¿cómo?, ni puñetera idea... El sargento me ha enviado 3 mariconas que no llegan a los 20. Yo pensé, “vaya paquete me ha tocado, no pienso hacer de niñera”. El sargento con cara de mala uva me dijo que no rechistara... Entonces tuve que callar. Vi sus expedientes..1º: era licenciado en armería superior. Su nombre Jonh. 2º: Nixon, experto en anti-blindados y armamento. 3º: Me asustó... con un peso muscular de 88KG, era especializado en armamento, rifles, anti-aéreo y conducción de todo tipo de vehículos. Su nombre era Hockins.
El teniente coronel nos enseñó un mapa muy arrugado en el que ponía el plano de todas las guaridas, escondites, guías de los nazis. Entonces pensé, “¿debo... comer algo?” Después de la comida o mejor dicho bazofia, me dieron la noticia... la muerte de mi hermana Marie, que murió a manos de los civiles alemanes corruptos. (Hemmm) Me puse serio, le dije al capitán que me diera los planos de la ciudad. No iban a morir más personas inocentes por causas indignas. La fase uno había comenzado... En una pantalla no muy de la época, se veía un pequeño punto que se hacía cada vez más grande. Cuando se amplió la imagen y se oyó una voz... Stalingrado: una gran zona de valles verdes y soleados, llenos de minas y de alambre de espino, aguas tibias llenas de peces, peces muertos debido a las minas acuáticos, alemanes y submarinos. Casas con fachadas tan negras como los humos que se extendían por culpa de los aviones estrellados. Después, todos nos pusimos el equipaje y los paracaídas. Una pequeña avioneta de comercio nos dejó en las afueras de la ciudad o en los escombros. Yo tiré al frente cubriéndome, con los pinos ardiendo (alguno que otro). Los otros tres corrían como galgos, incluso más que “gacela Tomsonh”, y daban unas zancadas que se oían como castor en rama. Buscamos buen escondite, fue en el sótano de una mansión derruida con candelabro de alcohol y una mesa con telarañas, termitas y sin una pata “y va que chuta”. Nos pusimos a ver los planes... la fase 1 había sido completada, solo las otras dos. La segunda iba en marcha... 7:05AM: Teníamos tal resacón que andábamos como muertos. Al cruzar la esquina vimos la base. Había 5 guardias, uno orinando, los otros dos fumando y los otros iban y venían. Cogimos a cuatro por el cuello o por los pelos y de un simple crash... los degollamos, nos pusimos sus trajes y fuimos a por el otro, cogí mi rifle y le asesté un disparo en la nuca. Después de infiltrarnos, esquivamos a todos los guardias que pudimos y nos separamos para encontrar el búnker con explosivos. Al final todos nos reunimos en el punto de encuentro, ahora llega el último paso, adentrarnos y explotar todo. Pusimos 38 explosivos “made in usa”. Salimos corriendo matando a algún que otro nazi, pero escapamos. Nos pusimos a cubierto detrás de unos escombros y vimos cómo todo salía por los aires, todos tuvimos una risa similar a ésta: Heeeeeeeeeeeeeeeeeeeee. Con un suspiro dijimos “por fin se acabó”, esto es todo, pero de repente salió un ejercito nazi corriendo hacia nosotros... Nixon llamó a la radio para que vinieran a por nosotros, teníamos que ir a alguna explanada para que pudieran recogernos. Salimos tan veloces como pudimos y saltamos al helicóptero, de allí ya nos íbamos. (Pasaron dos horas... ya estábamos en casa...) Al regresar me condecoraron, con 3 medallas: la de valentía (no se por qué) la de la inteligencia (eso ya me suena) y la de la seguridad (sin comentarios). Me di media vuelta y salí del patio de honor, allí estaba mi familia un poco entristecida... Abrí la boca y dije: Que cepaza..... (En unos instantes me encontré como flotando sobre algo, con dolores por todo el cuerpo y vi una luz amarillenta)... -Qué qué, qué es esto, que me pasa, dónde estoy. -Abuelito estás ya bien. –Oh, papá, por fin despiertas, llevabas cuatro semanas en coma. -¡Quéeeeeeeeee!... cómo ¿qué llevo cuatro semanas dur-dur, durmiendo? -Si papá, estas en el hospital, hoy es 14/11/04 y tienes 98 años... | |