Número 2 / 2008
/ Narraciones extraordinarias
Unos poderes
Kevin Santos Valero, 2º B

UNOS PODERES

 En las afueras de Madrid vivía un chico llamado Óscar de quince años, una estatura normal de su edad, bastante guapo, era corpulento con piernas musculosas, poco agresivo y pasaba de todo un poco. En su barrio no había casi nada, solo unas cuantas casas, un parquecito pequeño y más descampados que otra cosa. Óscar y sus vecinos, que eran de su misma edad, no se llevaban muy bien; siempre se metían con él cuando volvía del instituto, éste estaba a unos kilómetros de donde vivía, por eso el pobre iba en bicicleta ya que sus padres trabajaban en la ciudad y solo volvían al mediodía para comer y descansar y volver otra vez al trabajo. Su madre volvía un poco antes que su padre y mientras ella aprovechaba en hacer la cena para que pudieran estar todos juntos cenando.

Bueno, volviendo al protagonista de esta historia, en el instituto era un buen estudiante, era por lo poco que salía de su casa; como sus vecinos se metían con él no merecía la pena salir a la calle y estudiaba más. Todos iban a la misma clase, cosa que disgustaba a Óscar porque como es natural también se metían con él en las clases. Él pasaba de todo esto, pero aún así no se cansaban. Sus padres no notaban nada en el chico, apenas le veían y los fines de semana los pasaba en su habitación leyendo o estudiando y sus padres no le querían molestar.

Un día, al volver del instituto, Óscar iba tan tranquilo con la bici hasta que uno de sus vecinos de repente le dio con una piedra, le golpeó en el hombro y el pobre se desequilibró y cayó al suelo. Él, muy nervioso dejó la bicicleta y salió corriendo hacia su casa. De camino, con las prisas se tropezó, intentó levantarse pero se hizo mucho daño en las rodillas. Estaba a pocos metros de su casa así que no dudó en ir, aunque fuera arrastrándose. Pidió ayuda, sus padres miraron por la ventana para ver lo que pasaba y cuando vieron a Óscar en el suelo fueron rápidamente hacia él. Lo llevaron dentro de la casa y lo tumbaron en el sofá. Les explicó todo: los acosos de sus vecinos en su barrio y en el instituto y lo que ocurrió ese día.

No lo llevaron al hospital, pensaron que se le podría pasar a la siguiente mañana. Al día siguiente Óscar se levantó, fue al aseo, se lavó los dientes, lo habitual y de repente se dio cuenta de que no le dolían las rodillas y que podía caminar, y de la alegría se olvido de asearse y se le hizo un poco tarde para irse al instituto, se dio mucha prisa, cogió la bicicleta y… a medio camino notó que se había olvidado de su mochila. Se bajó de la bici y se dio un golpe en la frente, lamentándose, y de golpe se puso a correr hacia su casa y no tardó ni medio minuto y ya estaba delante de la puerta. Óscar, muy sorprendido, miró hacia atrás y no veía su bicicleta que dejó a medio camino. Entró a su casa cogió la mochila y salió, probó otra vez a hacerlo y ocurrió lo mismo, no tardó casi nada en estar delante de su bicicleta. Muy contento, cogió la bici y fue hacia el instituto.

En clase, Óscar no paraba de pensar en lo que podía hacer, no prestaba atención ni a los profesores ni a sus vecinos que ya le estaban fastidiando como de costumbre. Cuando acabaron las clases, él, muy animado, lo volvió a hacer, cogió la bici y la mochila y salió corriendo, llegó en poco tiempo a su casa. Al llegar, sonrió y recordó a sus vecinos que ya no le molestarían, puesto que él siempre iba a llegar mucho antes que ellos. Un rato después llegaron sus padres, Óscar en el rato que ellos venían no paró de pensar si se lo decía o no. Cuando estaban comiendo, sus padres sacaron el tema de sus vecinos, el chico muy sonriente solo dijo que ya no le molestarían más, con eso les llegaría a sus padres, pensó el chico. Al acabar de comer, Óscar fue a su habitación, pensó de dónde podrían salir esos poderes, pero no le interesaba tanto eso, le importaba más lo que podía hacer con ellos. Se le ocurrieron un par de cosillas: impedir que a gente como él le molestasen otros, ayudar a personas mayores que tardan más en desplazarse, transportar cosas de un lado a otro a personas que les cueste hacerlo, etc.

Óscar, después del instituto, daba unas vueltas rapiditas por las ciudades para ver si podía ayudar a alguien, y un día tuvo ocasión de ello. Ahí empezó su aventura de héroe.

Y esta es mi historia, la de mi infancia y los poderes que ahora tengo, con los que he ayudado a mucha gente.

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