De viaje por Cuenca
Estando yo de viaje por Cuenca, se me ocurrió acercarme a ver el castillo de
Garcimuñoz. En un momento en el que me quedé atrás del grupo visitante, oí
un lamento procedente de una habitación que estaba a mi derecha. Entré y
pregunté si había alguien. Una voz me contestó que sí y yo le pregunté cuál
era su nombre. Cuando me dio la respuesta, casi me caigo de culo de la
sorpresa: ¡era el fantasma de Jorge Manrique! Aproveché la ocasión
para hacerle unas preguntas; ¡el director de mi periódico no se lo iba a
creer!
- ¿Ha dicho usted que es Jorge
Manrique? – pregunté yo.
- Sí señorita, el mismo que viste
y calza – me contestó él.
- ¿Dónde y cuándo nació usted? –
volví a preguntar.
- Para empezar, no me trates de
usted, me hace sentir muy mayor y cuando yo morí, era joven todavía –
dijo él.
- De acuerdo, le tutearé- respondí
yo.
- Nací en Paredes de Nava,
Palencia. De la fecha no me acuerdo muy bien, pero creo que fue por el
1440.
- Tengo entendido que conociste a
la reina Isabel I.
- Sí, no sólo la conocí, sino que
participé directamente en la guerra contra su prima Juana la Beltraneja.
- ¿Qué recuerdas de tu infancia?
- No guardo buenos recuerdos,
porque mi madre murió al poco de nacer yo y mi padre volvió a casarse poco
tiempo después. Mi vida transcurrió entre estudios y aprendizaje del arte
de la guerra.
- ¿Cuál fue tu primera campaña
militar?
- La recuerdo como si fuera ayer
mismo. Tenía yo 24 años y participé en el asedio del castillo de Montizón.
Allí me pusieron el mote “ni miento ni m’arrepiento”.
- Cuenta la historia que estuviste
preso en Baza.
- Sí, eso ocurrió cuando
intentábamos tomar la ciudad ocupada por los Benavides. Guardo mal recuerdo
de esa batalla, porque en ella perdí a mi hermano Rodrigo.
- ¿Cómo perdiste la vida?
- Fue durante una escaramuza a
este castillo. Resulté herido y fallecí poco después en Santa María del
Campo de Rus, donde estaba mi campamento. Me gusta, de vez en cuando,
darme una vuelta por este castillo que no pude ver en vida.
- ¿Sabes que has pasado a la
historia, no por tus hazañas militares, sino por tu obra literaria “Coplas a
la muerte de su padre?”.
- ¡Válgame dios! Si sólo fue algo
que hice en un momento de nostalgia por mi padre.
- Pues Lope de Vega dijo: “Merecía
estar escrito en letras de oro”, palabras textuales.
- No sabía que Lope había dicho
eso de mi obra. La próxima vez que lo vea (de vez en cuando voy a Madrid y
veo a toda esa peña, como decís hoy en día) le daré las gracias por elogiar
de esa manera mi obra.
- Bueno, se me hace tarde.
Encantada de haberle, perdón, haberte conocido personalmente.
- Date una vuelta por el
monasterio de Uclés y podrás hablar conmigo cuando quieras, pues allí me
enterraron en 1479. Antes de ir mándame un e-mail, no vaya a ser que no esté
en mi tumba. Mi dirección es:
jorge.Manrique_1440@hotmail.com
- ¡Qué moderno!
- Estoy muerto, pero también estoy
a la última.
El fantasma desapareció y yo
salí de la habitación en busca del grupo de visitantes. Los encontré unas
salas más allá y nadie se había dado cuenta de mi falta. Me fui del castillo
con una alegría incontenible.