Federico del Sagrado Corazón de Jesús García Lorca
Federico
García Lorca ha logrado colocar su nombre entre los más destacados de
la poesía. Ha sido innovador en un tiempo de cambios y de nuevas
corrientes, controvertido, y criticado más por sus actitudes
personales que por sus versos. Supo ser el gran poeta de los
disidentes.
(Federico
está sentado a unos pasos frente a mí. Aparenta una actitud
tranquilizadora. Sus ojos miran firmes esperando el comienzo de la
entrevista)
I.G-¡Buenas
noches!, ante todo es un placer poder contar con su presencia,
¡gracias!
Alguien
dijo alguna vez que todo arte debe ser fomentado, ¿en su caso ha sido
de esta forma?
F.G-Buenas
noches. (Federico se incorpora).
Bueno, en
mi caso de hecho sí lo ha sido, mi madre fue la que desde que yo era
un niño fomentó en mí un ingente gusto literario…y, cómo no también
Don Fernado de los Ríos, él
estimulo mí talento a favor de la poesía en vez del piano.
I.G-Su
madre, Doña Vicenta…
F.G-Sí,
ella se dedicó a la enseñanza, y ciertamente para mí fue una maestra
en lo que sabía. (Federico cambia de postura y cruza las piernas,
parece hablar de su madre con entusiasmo y admiración).
I.G-
Aunque ellos han sido sus dos grandes pilares, ¿influyó también en su
formación Lope De Vega?
F.G-Cómo
no, Lope De Vega, Juan
Ramón Jiménez, Antonio
Machado, Manuel Machado.
(Federico coge un vaso de agua que hay sobre la mesa de cristal a su
derecha, tras beber lo posa con mucha delicadeza y asiente con la
cabeza para hacernos entender que sigamos con la entrevista).
I.G-Otra
etapa de su vida ha sido New Yorck. Se ha dicho que en esa época tuvo
una gran fuente de inspiración, lo cual me lleva a pensar que
sfue una etapa gratificante también
en un ámbito personal, ¿es así?
F.G-De
hecho no sólo fue gratificante. En New Yorck he sido feliz. Allí supe
encontrar la bohemia que nunca había tenido.
Además ese
mismo año cuando volví ha España, recibí la noticia de que “La
zapatera prodigiosa” se estaba escenificando…
I.G-En
sus obras utiliza constantemente símbolos. Muy frecuentemente con
estos símbolos usted se refiere a la muerte, aunque también
dependiendo del contexto de sus obras estos matices varían bastante.
¿Qué símbolos son los centrales?
F.G-Bueno,
unos de mis símbolos más utilizados por ejemplo es la luna, aunque
casi siempre se refiere a la muerte también en otras obras se refiere
al erotismo, la fecundidad, la esterilidad o la belleza. El agua;
cuando corre, es símbolo de vitalidad. Cuando está estancada,
representa la muerte. La sangre, representa la vida, por ello, la
sangre derramada es la muerte. Simboliza también lo fecundo, lo
sexual. El caballo, está muy presente, porta siempre valores de
muerte, aunque también representa la vida y el erotismo masculino.
I.G-¡Asombroso,
sin duda!, ¿las hierbas y los metales?
F.G-
Bueno la hierba, su valor dominante, aunque no único, es el de ser
símbolo de la muerte. Y los metales…también su valor dominante es la
muerte. Los metales aparecen bajo la forma de armas blancas, que
conllevan siempre tragedia. (Federico estira la chaqueta de su
elegante, negro y bien puesto traje. Me mira directamente a los ojos
y parece esbozar una sonrisa de amabilidad, como si todo fuera bien).
I.G-En
sus obras sin duda hay una gran dificultad para establecer épocas.
¿Qué etapas se diferencian en su poética?
F.G-Sin
duda hay dos claras épocas. La primera es la juventud, la de mis
primeros escritos. En esta época proyecto un amor sin esperanza,
abocado a la tristeza. La segunda época es la plenitud. Con
inspiración folclórica, describo la lírica neopopularista de la
generación del 27. También empleo temas del tiempo y muerte que se
enmarcan en el alba, la noche, la ciudad andaluza y los paisajes
lunares. La muerte y la incompatibilidad moral del mundo gitano con la
sociedad burguesa. El amor sujeto a experiencias frustrantes y
amargas.
I.G-Para
finalizar la entrevista, una pregunta que sin duda le habrán formulado
más de una vez, ¿Qué nos podría contar acerca de sus ideas políticas?
F.G-
Yo soy español integral y me sería imposible vivir fuera de mis
límites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada
más, yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por
una idea nacionalista, abstracta, por el sólo hecho de que ama a su
patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí
que el español malo. Canto a España y la siento hasta la médula, pero
antes que esto soy hombre del mundo y hermano de todos. Desde luego no
creo en la frontera política.
I.G-Pues
gracias de nuevo, ha sido un placer.
F.G-¡Gracias
a ustedes! (Federico se levanta de su asiento y con paso firme me
dirige un cordial saludo en su despedida).