Número 2 / 2008
/ Espacio abierto
La Ciudad del Aire
Silvestre Zapata Bastida, 1º G

LA CIUDAD DEL AIRE

 

Las gentes de la ciudad del aire,

Dejaban los jardines de lado.

Pero no sabían, la imagen que dejaba ese paso.

 

De una planta silvestre enormemente fea, con hojas bastas

Y terribles pinchos, una semilla al suelo cayó,

Con la suerte que germinó.

 

La estatura de la planta se multiplicó por tres, y en menos de un mes,

Ambas plantas se juntaron a su vez.

 

El tronco crecía hacia arriba,

Las raíces levantaban el suelo de las casas.

Las ramas se metían por las ventanas y pinchaban,

¡ya no se podía parar!

 

Pasaron los meses, y la planta crecía y crecía.

Pero un maravilloso día, la patrulla águila aparecería.

 

Nada menos que con el rey y sus ayudantes, se dirigieron al combate.

Sus piruetas en el aire marearon a la planta, e hicieron retroceder

a sus castas.

 

Y justo en el último momento, el rey se dirigió justo al tronco,

Y el avión, partió el tronco como un feroz león.

 

Las raíces se desinflaron, las ramas se desmontaron, y lo mejor de todo

¡ya tenían hoguera de San Juan para el tejado.

 

La hicieron sobre el enorme tocón, para que todo ardiese junto, en un montón.

 

Y la gente a partir de ese momento, más cuidado con las plantas llevó.

- Anterior -
Copyright Departamento de Lengua y Literatura IES Mar Menor
Dirección: San Javier, Murcia