EL MIRADOR Gente honrada, y con sus propias armas, Se respira aire, otra cosa no encontrarás, Amigos de toda la vida, ahí habitarán, Mientras que ni un poco de contaminación, Podrás encontrar. Sus gentes se saludan por la calle, Sin reparos ni vacilar. Amigos para toda la vida, Siempre lo serán. Los campos siempre están trabajados, Y el aire, así se depurará. Las vecinas se reúnen por la noche, A tomar el aire y cotillear, Pero nada malo, de su boca seguro que no saldrá. |