Más vale maña que fuerza
Érase una vez un niño que era muy fuerte y todos le tenían miedo y una niña que era débil y todos se burlaban de ella. Los dos iban a la misma clase y tenían, lógicamente, los mismos profesores. Un día la niña se hartó y como era muy buena montando y desmontando cosas, retó al “grandullón” a que los dos intentasen desmontar en diez minutos un reloj y luego en otros diez minutos, volverlo a montar.
Los dos se pusieron a hacerlo, como el grandullón no era capaz de desmontarlo empezó a darle golpes y se lo cargó, mientras tanto la chica ya lo había montado y desmontado, ganando la prueba.
Al día siguiente el grandullón le dijo que si ella le retaba a él a una prueba en la que ella fuera buena, él tenía que proponerle una prueba en la que él fuese bueno; y decidió una lucha cuerpo a cuerpo. Empezaron a pelear y el grandullón, aunque tenía mucha fuerza, no conseguía darle a la chica, porque era muy mañosa y le esquivaba. El chico era muy torpe y no tenía nada de equilibrio, por lo tanto la chica ganó.
Al día siguiente nadie se metía con ella porque adquirió cierto respeto, y aparte dio muy buen ejemplo a otros chicos, haciéndoles pensar que la fuerza no lo es todo. Que a veces hay que tener otras habilidades.
Y es que el refrán de esta historia es: “Más vale maña que fuerza”